martes, 5 de abril de 2011

XI.- LA CATA DE SYRAH EN BARCELONA (02-04-2011)

         La cata de Barcelona ha sido mucho más que una cata de syrah. Ha sido una cena alsaciana con vinos alsacianos, con champagne, con un dulce austriaco, y sobre todo un fin de semana con la gente que más quiero –amén de las ausencias- y con la que me gusta compartir el tiempo que no ocupan mis obligaciones laborales.

         La cata empezó el viernes por la noche con el color salmón de un Egly-Ouriet, brut Rosé Grand Cru (42 meses en barrica y degollado en 2009). Diminutas burbujas, cerezas y frambuesas acompañaron un plato de ibéricos que desapareció en un abrir y cerrar de ojos. La estrella de la noche fue un Muenchberg 2007 de Domaine Ostertag. Un riesling rabiosamente elegante en boca. Flores, mango, piña y suaves cítricos maridaron con una exquisita crema de calabaza. Terminamos los platos salados con la mineralizad y la hierbabuena que desprendía el muscat de Zind Humbrecht que acompañó al plato especial de la cena, una Tartiflette au Munster. De postre naranjas con esencia de rosas; y para finalizar música celestial: el Génesis nº 9 de Kraft, una bomba de más de 450 gramos de azúcar residual. Ni que decir tiene que esa noche dormimos muy bien.

         Llegó el sábado por la mañana y con él el momento más deseado desde hacía cuatro meses: la cata de syrah. Nos dirigimos hacia el restaurante elegido por Vicente y Mª Cruz pertrechados con nuestras copas y decantadores; y, sobre todo con una sonrisa en los labios, un hormigueo en el estómago, y, particularmente, con un buen puñado de dudas rondando el cerebro: ¿diferenciaré los syrah de mi shiraz?; ¿qué habrán traído Vicente y Mª Cruz? Un vinazo del Ródano, seguro; ¿y mi hermano? Supongo que una syrah española, todavía me genera ciertas dudas; y la gran pregunta ¿llevaré el vino ganador? En fin, tonterías que eran lo más importante del mundo en ese momento.

         El restaurante estaba muy cerca de casa Vicente y Mª Cruz, apenas quince minutos. “Santa Teresa” rezaba su nombre. Al menos estábamos encomendados a una santa. Entramos a un pequeño local, cálido y encantador. Piedra en la pared, vigas de madera en el techo, y luz tenue pero adecuada ambientando el interior. Víctor, su dueño, lo había abierto antes de hora para aguantar a un puñado de frikis. Dispusimos las copas y Sergio se encargó de decantar los vinos y numerarlos mientras nosotros esperamos fuera. Víctor se mostró paciente, colaborador y comprensivo. Llegué a la conclusión de que debía ser el marido de Santa Teresa.

         Empezó la cata.

         Cuatro vinos repartidos entre dieciséis copas. El “vinazo” de Vicente, la syrah “española” de Guillermo, mi Shiraz australiana, y el vino ¿? de Xavipaqui (Reflexión: quizás sólo deban participar aquellos vinos que estén acompañados de sus propietarios, aunque esto es harina de otro costal).

         Me he prometido contar mi experiencia y lo voy a hacer por dura que pueda resultar. Espero no molestar a nadie.

         La cata fue un desastre. Quizás venía torcida desde que Raul se dio de baja, quizás desde que lo hicieron Xavipaqui. No lo se. Lo cierto es que después de meter la nariz reiteradamente en cada una de las cuatro copas llegué a la conclusión de que allí sólo había un syrah, y encima … bastante flojo. ¿Dónde estaba la tipicidad de la syrah? Esos aromas a animal, a cuero, a establo, incluso a desagüe que al cabo de un rato se transforma en violetas, tomillos, monte bajo, regaliz, y sobre todo especias ¿dónde estaban? Pasó el tiempo y no hubo evolución.

         El vino 1 (cinta rosa), en nariz, era una ciruela pasa con ciertos toques de tomillo y flores marchitas que acabaron desapareciendo con el tiempo. En boca, muy equilibrado, aterciopelado y sin aristas con un deje final a puromoro rojo muy agradable. Estaba bien, sin más, pero aquello no tenía nada ni de syrah ni de Shiraz. ¿Qué cojones era aquello? Lo único que tenía claro es que había sido vendimiado tardíamente. Primera mosca tras la oreja.

         El vino 2 (cinta blanca) lo identifiqué inmediatamente como el mío. En nariz olía a mar, a salazón, a ligeras notas de pimienta, a inapreciables especias y a algo de eucalipto. En boca demasiado acuoso, como mezclado con agua del mar. Conforme avanzaba la cata apareció el cuero y el olor animal, a la inversa de lo que debe ser en un Shiraz. Cierto que tenía la tipicidad de un Shiraz australiano y que sabía que la bodega estaba cerca de la costa del sur de Australia, lo que provocaba esos recuerdos a mar, pero la realidad era que mi vino estaba descompensado y excesivamente salado. Segunda mosca tras la oreja.

         El vino 3 (cinta negra) pensé que era “la castaña de Xavipaqui” (sin rencor, he prometido ser sincero). Una syrah de Utiel Requena de algún conocido. No puede haber una buena syrah en Utiel-Requena, pensé. En nariz era alcohólico, plano y muy poco expresivo. En boca, amargo, tánico… un cadáver. ¿Qué coño era lo que estábamos bebiendo? Tercera mosca tras la oreja.

         El vino 4 (cinta verde). Este es el vino de Guillermo y Ana, sin lugar a dudas “Pasamonte”. El pensamiento lo destrozó el monstruo de Vicente (por lo feo que es) cuando con risa estruendosa dijo: “esto es un Habla, de Extremadura”. Mi hermano se quedó pálido y sin “habla”, Ana no se lo creía –yo tampoco-. Cuando se dio cuenta de que era tarde para mentir, Guillermo asintió. Lógico, ¿quién va a negar la verdad cuando un tío te saca tu vino (¡una syrah de Extremadura!) con una rotundidad aplastante? Un Habla, de Extremadura, syrah, ¡Manda huevos! ¡Qué grande eres Vicente! La cuestión es que el “Habla” tampoco era una syrah o dicho de otra forma era una syrah a la que habían hinchado a anabolizantes. Sólo al ver el color lo tuve claro. Negro como un abismo: enzimas a punta pala, y un ribete que daba miedo mirarlo. En nariz, gominola de fresa, violetas y monte bajo. Para mí un batido de chips –de los mejores, eso sí-. En boca, amargo, algo tánico, más violetas, monte bajo, regaliz y especias que se incrementaban conforme más aire entraba en sus negras entrañas. Cuarta mosca tras la oreja.

         Si mi vino es el segundo ¿cuál es el “vinazo” de Vicente? ¿Será el primero? No puede ser no tiene ninguna tipicidad. Si, está bueno. Bien hecho, equilibrado… pero no es un syrah. Demasiadas moscas tras la oreja y yo sin matamoscas.

         Estuvimos desvariando durante un buen rato. Todos coincidíamos en la decepción y en la falta de tipicidad de los syrah. Hablamos sobre nuestros vinos. Vicente confirma que su vino es un Ródano, de Cornas, un Auguste Clape 2004. Algo ha fallado, lo tenemos claro. Hemos probado los Cornas de Clape y son espectaculares y elegantes. Nada que ver con el contenido de las copas. Por mi parte, descubro mi australiano de 2003, Ralph Fowler, de Monte Benson, un pequeño bodeguero que trabaja todo manualmente, pegado al mar. Decidí jugar al despiste y la jugada me salió mal. Mi hermano confirma su ultramoderno “Habla 06”, supuestamente un vino natural.

         Bueno, vamos a votar.

         De forma unánime todos votamos al vino 1 (cinta rosa). Lógicamente gana con veinte puntos. En segundo lugar, el vino 2 (cinta blanca) con doce puntos. En tercer lugar, el vino 3 (cinta negra) con diez puntos. Y en cuarto lugar el vino 4 (cinta verde) con ocho puntos.

         Destapamos las botellas y… sorpresón!!!

         El vino 1 (cinta rosa) se corresponde con … el vino de Xavipaqui. Una botella de cristal verde, sin etiqueta y sin marca en el tapón. ¡¡¡Con dos cojones!!! Desde el Vega Cristina no recordaba algo igual. En segundo lugar, el vino del que escribe; en tercer lugar, el de Vicente y Mª Cruz; y en cuarto lugar el de Guillermo y Ana.

         Rápidamente llamada a Javi. Éste no reacciona y no se lo cree hasta pasados varios minutos –posiblemente aún esté dudando-. Nos cuenta que es el vino de un amigo de Javi “El Barbas” que tiene una pequeña bodega y que ha hecho una syrah experimental. El bodeguero en cuestión responde al nombre de José V. Pardo. Vino natural, ecológico, pequeña parcela, vamos todo lo que debería ser en un futuro el “vino de Javi”.

         Comimos maravillosamente bien. Buena materia prima, mejor cocina. Sencillo pero exquisito. Apenas volvimos a probar cualquiera de los cuatro vinos. Ni que decir tiene que le dimos la comida a Amparo con el run run de la cata.

         No quiero ser injusto, ganó el mejor vino y lo hizo con una diferencia rotunda. Pero insisto aquello no era un syrah. Para mí todo vino tiene que tener tipicidad y el vino de José V. Pardo no la tenía. Desde luego que era un vino bien hecho (vendimiado tardíamente), pero no había nada de tipicidad en su interior. Si, si, ahora es cuando vienen los defensores de que una syrah valenciana no tiene porque saber como una del Ródano, y que en cada lugar la tipicidad se manifiesta de una forma diferente. Todo eso está muy bien, pero no para mí. Si quiero comer una paella me la como en Valencia, en mi casa o, a lo sumo, en cuatro restaurantes. Una paella fuera de Valencia también es arroz pero ya no es paella. No me gusta una paella con pollo, conejo, costillas de cerdo, marisco, y pimientos rojos, como tampoco me gusta una syrah que no sepa a violetas, a monte bajo, a pimienta negra y a especias, y que no empiece oliendo a algo de cuero.

         El azar quiso que un vino muy bien elaborado se juntara con una syrah muerta (Vicente ¿has ido ya a la Vilaviniteca?); con otra descompensada, que posiblemente había pasado su mejor época; y con otra excesivamente artificial. La sensación de esta cata es muy similar a la de “vinos españoles” en casa de Raúl, hace ya más de un año: decepción porque ninguno de los vinos que catamos enamoraba, ninguno causaba emoción, ninguno erizaba la piel. Las expectativas defraudaron y eso siempre duele. Esperábamos vinazos y encontramos mediocridad. Sólo cabía una solución: una mala cata sólo se supera con otra cata, y cuanto antes mejor.

         Salí del “Santa Teresa” pletórico ante la esperanza de la próxima cata, ávido de nuevos vinos y de nuevas sensaciones. Esa tarde paseamos bajo las sombras de los edificios modernistas que cubren el ensanche de Barcelona; bordeamos la Catedral; retrocedimos en el tiempo cuando cruzamos la plaza de San Felipe Neri; serpenteamos por el barrio gótico hasta llegar a Las Ramblas y nos rendimos en una cafetería de la Plaza Real, viendo pasar la vida.

         No volvimos a probar el vino en todo el fin de semana. Regresé a Valencia con la esperanza de la próxima cata, con la certeza de que la cata de syrah, a pesar de todo, había sido muy instructiva y didáctica, y sobretodo con un fin de semana en el que el mejor sabor me lo dejaron mis compañeros de viaje.

Juanlu

         Este es resumen de los participantes y del resultado final:

1º Syrah 2010, Utiel-Requena, Bodegas José V. Pardo, (sin comercializar)
    Javi / Paqui (No presentes)

2º Shiraz-Viognier 2003, Mount Benson Australia, Ralph Fowler (25€)
    Juan Luis

3º Cornas 2004, Cornas, Domaine Clape (65€ - 30%)
    Vicente / Mari Cruz

4º Habla Nº6 Syrah 2007, V.T. Extremadura, Bodegas Habla (26€)
    Guillermo/Ana


         Documentación gráfica:

         Los participantes y el entorno:



Los vinos degustados durante la cena alsaciana:


La cata de syrah:








jueves, 24 de marzo de 2011

FIN DE SEMANA EN MADRID: 4º PREMIO DE CATA POR PAREJAS




El pasado fin de semana estuvimos en Madrid con la excusa de participar en la cata por parejas que organiza Vila Viniteca.

Lo que más me gusta de Madrid son, entre otras muchas cosas, sus museos, sus tabernas y su ambiente festivo.

El Centro de Arte Reina Sofía, el Thyssen-Bornemisza y el Museo Nacional del Prado forman sin ninguna duda un conjunto museístico comparable al de las principales urbes del mundo (Paris, Londres, Roma, New York o Berlin). El Thyssen es uno de mis museos favoritos, una colección realmente espectacular. La ampliación del Reina Sofía me gusta, éste es un centro que guarda auténticos tesoros. Visitar El Prado y sus salas dedicadas a Goya, a El Greco o a Velázquez entre otras, supone volver a la infancia y a los libros de Ciencias Sociales e Historia del colegio, ¡es una maravilla!

Respecto a las tabernas, calles y ambiente animado, destacaría el barrio de Chueca, la zona de Huertas y la Plaza Santa Ana y alrededores. Paseando por Madrid sobresalen bellos edificios en calles como Alcalá, Gran Vía y muchas otras.

La plaza del Sol con sol




Pero, vayamos al recorrido vinícola que realizamos durante los 3 días.

El viernes noche, tras llegar cómodamente en el AVE e instalarnos en un práctico hotel al lado de Atocha, fuimos a cenar a la ya conocida Taberna Laredo, excelente carta de vinos y una comida también a la altura. Miguel nos atendió muy bien, charlamos y aprendimos de vinos con él. Disfrutamos con un Domaine Gauby Les Calcinaires 2009 (fresas), un Bernard Baudry Les Granges 2009 de Chinon (una Cabernet Franc muy interesante) y un Eiswein 2004 de Selbach-Oster (gentileza de Miguel).

El sábado al mediodía visitamos la vinoteca La Tintorería, para mí tienen una de las mejores selecciones de vinos que he visto en una tienda. César nos atendió, nos invitó a varios vinos (Mâcon-Verzé 2009 Domaine Leflaive, Pricum Prieto Picudo 2007, Ultreia 2009) y nos reservó mesa en un buen restaurante al solicitarle consejo para cenar.

Por la noche fuimos a cenar con Xavi y Guillem al restaurante Piñera donde disfrutamos de 4 fabulosos vinos escogidos por nuestros amigos:

Sekt 2004, Peter Jakob Kühn
Rieslig espumoso, ¡que cosa más rica!

Meursault-Blagny 2005 1er Cru, Domaine François et Antoine Jobard
Esta Chardonnay es la que nos gusta, no las infusiones de madera que hacen por ahí.

Barolo 1997 Bussia de Monforte d´Alba, Poderi Aldo Conterno
Hay que ir a Italia ¡ya!

Colheita 1984, Niepoort
Cortesía del sumiller del restaurante. No sé qué me gusta más de Porto, los colheita o los vintage.



Y llegó el domingo, madrugón y a la cata en el bonito Casino de Madrid.

Los vinos de la 1º fase y algunos pensamientos durante la cata:

1- Dom Pérignon 2002, AOC Champagne
    Estaba clarísimo para nosotros, lo dijimos al unísono, ¡Cava! Punzante en nariz, burbuja de tamaño escandaloso, espuma en boca. Al poco y siempre pensando en un Cava, decíamos que no estaba tan mal pero que de todas formas existen cavas mejores.
Ante la posibilidad de que fuera un Champagne pensamos que en ese remoto caso tendría que ser un Champagne bastante mediocre. Así que pusimos Cava..
Dom Perignon 2002, vaya sorpresa, aunque  grata pues, a ciegas, sin saberlo y sin ningún tipo de influencias, nos dimos cuenta que el Champagne comercial (5000000 de botellas al año) no es nuestro tipo de vino. Nos quedamos contentos y al menos acertamos la añada.

2- Do Ferreiro Cepas Vellas 2009, D.O. Rias Baixas             
    Acertamos país, zona, la D.O., la cepa y la añada. ¡Toma ya!
En los primeros 2 segundos pensé en Godello, pero enseguida me percaté de que se trataba de un Albariño (esa manzana en nariz durante unos instantes…). El Sauvignon lo descarté rápidamente por completo y más el de La Loire. Me obligué a pensar durante un momento en la verdejo por si estaba equivocado pero lo descarté también. Lo tenía muy claro y además Mari Cruz lo ratificó: Un  Albariño Rias Baixas 2009. Iba a poner el Ferreiro pero como no lo he probado y no recordaba el nombre exacto, puse el gama alta de Lusco. Ahora ya lo he probado.
No nos gusta demasiado el Albariño, tal vez eso nos sirve para identificarlo.

3- Egon Müller Scharzhofberger Riesling Kabinett 2008
    Mosel-Saar-Ruwer
    Acierto pleno: país, zona, DO, cepa, añada, elaborador y botella.
No tardé ni un segundo en decirlo: ¡Riesling!, pero no es alsaciano, es alemán y muy fresco. ¡Esto lo he probado yo y sé qué es!¡Lo clavé! El vino que más nos gustó de los 7.  

4- Predicador 2008, DOCa Rioja
    Acertamos país, zona, DO,  cepa y elaborador.
El vino más flojo, el que menos nos gustaba. Parecía una garnacha, después lo identifiqué como tempranillo y Rioja, fue durante un minuto de claridad, ese minuto que hay que aprovechar porque el vino muestra lo que es. Acertamos el elaborador pero no la botella, pusieron uno básico y yo estaba obsesionado en que en una cata como ésta tenian que poner uno de mucho más nivel. Me cegué. Pero estoy contento: identificamos el Rioja.

¿Qué os parece de momento? Hasta el 4º vino no íbamos tan mal, incluso yo diría que bastante bien. Sin embargo, a partir de ahora, llegó el desastre.

5- Ultreia St.Jacques 2009, D.O. Bierzo
    En nariz, recuerdos claros a licoroso, a Porto. Notas dulces en boca. Pensamos en algún Amarone  pero no le encontraba el chocolate, así que finalmente puse un Bandol.

6- Numanthia 2007, D.O. Toro
    No lo acerté ni de coña. Lo busqué fuera de España. Demasiados vinos españoles en la cata. De todas formas, resultó ser el que más evolucionaba en copa, empezando por un pelín animal y llegando incluso a los torrefactos (café). Sólo tuve una cosa clara: se trataba de un vino moderno. Pero, repito, no lo acerté ni de coña.

7- Klein Constantia, Vin de Contantia 2004
    Esta vez no le encontré el moscatel por ningún sitio. Recordad que lo disfrutamos el pasado octubre en Torroja. Esta botella no se parecía.


Y los vinos que nos perdimos de la final:

1- Juvé i Camps Millésime 2006, DO Cava
2- Mas d´en Compte Blanc 2007, DOQ Priorat
3- Louis Jadot Montrachet 1991, Bourgogne
4- Mauro Vendimia Seleccionada 2006, V.T. Castilla y León
5- Nicolás Catena Zapata 2005, Mendoza
6- Allegrini Amarone 2008, Amarone Classico DOC
7- Barbeito Frasqueira Verdelho 1981, Madeira


En conclusión, hubiera preferido más vinos franceses, con tantos vinos españoles lo tengo más difícil aún. Además, por los comentarios que oí entre profesionales de renombre, los vinos fueron una sorpresa para muchos, empezando por el Champagne/Cava.
Eso sí, nos lo pasamos genial. Es muy divertido este tipo de catas.
Enhorabuena a los finalistas, a los ganadores y a la organización. El próximo año, en Barcelona.

Vicente






Souvenir de Madrid, de La Tintorería




sábado, 19 de febrero de 2011

VOYAGE EN ALSACE



Shoenenbourg, Domaine Marcel Deiss, Alsace Grand Cru


Siempre me fijaba en este vino en el catálogo de Vilaviniteca, había visto también la botella en la tienda e incluso pensaba comprarlo en un futuro a pesar de su precio.
Qué alegría cuando en la primera cena en el restaurante Enópata nos dijo Juan: “Atención con este vino”. Ahí estaba: una botella del Grand Cru de Shoenenbourg de Marcel Deiss del 97. ¿Este tío estaba adivinando mis pensamientos vitivinícolas? En mi opinión fue el mejor  vino de la noche, ¡tremendo!, y eso teniendo en cuenta la excelente calidad del resto de vinos que degustamos durante aquella cena.  

Quien me iba a decir a mí que tan sólo unos pocos meses más tarde iba a visitar el Domaine de Jean-Michel Deiss en Bergheim y catar la gama completa de sus vinos, más de 20. ¡Vaya vinazos! Me enseñaron su bodega y su sala de barricas. Increible, ahí estaba yo, degustando sus vinos, conversando con ellos durante 3 cortas horas, y además con unas estupendas vistas al viñedo de Altenberg. También vi el hermoso viñedo de Shoenenbourg, que está en Riquewihr, otro encantador pueblo.

Pero vayamos al viaje. En septiembre del 2009, después de visitar Champagne llegamos a Strasbourg en el TVA. Encantadora ciudad para tomar como base en un recorrido por Alsacia.

¿Qué hacer en Strasbourg? La respuesta es fácil: callejear por sus calles medievales, pasear alrededor del canal, mirar las pintorescas casas, visitar y subir a la catedral (claro ejemplo de arquitectura gótica del siglo XV) desde la que se aprecia una bella vista de toda la ciudad, visitar el barrio donde se ubica el Parlamento Europeo, degustar diversos productos de la zona en los mercados callejeros, comprar cualquier cosa en la mejor boulangerie de la ciudad (“Au nom de mon gran père”), comer estupendos quesos, foies gras y platos alsacianos en los numerosos restaurantes (nosotros disfrutamos mucho en “La Cloche à Fromage” y en “L´Atelier du Goût”, el primero tiene, entre otros platos, una gran selección de quesos y es más tradicional, el segundo es más moderno ) y por supuesto, disfrutar bebiendo Riesling, Gewürztraminer, Pinot Gris, Muscat, Pinot Blanc, Silvaner  e incluso Pinot Noir (la única cepa tinta en Alsacia).
No debe faltar un recorrido por la Route des Vins d´Alsace, un paisaje bellísimo con encantadores pueblos salidos de un cuento, rodeados de viñedos. Un jardín con las montañas de los Vosges a un lado y el Rhin al otro.

Entre los pueblecitos que nosotros visitamos destacaría Bergheim, Ribeauvillé, Riquewihr  y Colmar. Todos ellos imprescindibles para una visita.

En Ribeauvillé visitamos la bodega de Trimbach, en Riquewihr degustamos y compramos unos deliciosos vinos dulces en la bodega de Hugel, en Bergheim disfrutamos de una maravillosa e inolvidable cata en la bodega de Marcel Deiss. Colmar es más grande y también muy bonito.

Los pueblos compiten entre ellos en la ornamentación floral de sus balcones y plazas. Concursan para obtener la categoría de “village fleuri”. Los balcones y ventanas están llenos de geranios y también se ven cigüeñas en algunos tejados.

Algunos vinos alsacianos y mis notas de cata:

Altenberg de Bergheim 2005, Domaine Marcel Deiss, Alsace GC ♥♥♥♥♥
Sólo voy a contar una cosa, nada más abrirlo, sin ni siquiera servirlo, un maravilloso aroma de flores y frutas invadió el comedor. Mari Cruz lo notó desde la cocina. Nunca había pasado algo así. Fragancia de flores y frutas. Delicieux.

Shoenenbourg 2005,  Marcel Deiss, Alsace Grand Cru ♥♥♥♥♥
Tengo una botella en casa.
Jean-Michel Deiss trabaja en complantation en sus Grand Cru, es decir, en el mismo viñedo poseen co-plantadas cepas de distintos varietales, son los vinos de Terroir.                 

Mambourg 2005 , Marcel Deiss, Alsace Grand Cru ♥♥♥♥
Dorado, elegante, esférico en boca, potencia contenida, complejo, delicioso. Complantation de la totalité des Pinots: Blanc, Gris, Noir, Beurot, Meunier. Más seco que los otros 2 Grand Cru del domaine.

Muenchberg Riesling 2005, Ostertag,  Alsace Grand Cru  ♥♥♥♥♥
Grand Riesling. Cenando en el restaurante “L´Atelier du Goût” en Strasbourg, 38 euros, muy buen precio. En Lavinia vale 37, lo volví a disfrutar en casa recordando buenos momentos. Coincidimos con la opinión de la dueña del restaurante: una delicia.

Gewürztraminer 2005 SGN, Hugel, Sélection de Grains Nobles Alsace ♥♥♥♥♥
Color vivo. Pasas, lichis, rosas. Opulento. Botrytis en boca. Seductor.

Riesling 1998 SGN, Hugel, Sélection de Grains Nobles Alsace  ♥♥♥♥♥
Aromas principalmente a uva blanca pasa. También albaricoques con fondos de petróleo. Botrytis muy especial. Elegante y armonioso. De cuento, como Riquewihr, el pueblo.

Goldert Muscat 2003, Zind Humbrecht, Alsace Grand Cru ♥♥♥
Flores, fruta, acidez, hierbabuena.

Fronholz Pinot Gris 2005, Domaine Ostertag, Alsace ♥♥♥
Aromático, equilibrio de fruta y  acidez. Con cierto punto dulce al principio debido a algo de azúcar residual.

Gewürztraminer Wintzenheim 2006, Zind Humbrecht, Alsace ♥♥
Lichis, rosas, exótico.

Productores a destacar :

- Domaine Ostertag, Epfig    
- Domaine Marcel Deiss, Bergheim
- Domaine Trimbach, Ribeauvillé
- Domaine Hugel et Fils, Riquewihr
- Domaine Weinbach Colette Faller et ses Filles, Kaysersberg
- Domaine Zind Humbrecht, Turckheim
- Domaine Schoffit, Colmar

Johann Wolfgang von Goethe escribió:
“Cada vez que descorchéis en vuestra casa una botella de aquí o de un país lejano, descubriréis en vuestra copa los aromas característicos de una región vitivinícola. ¿No es eso la magia indescriptible del vino? “

FELIZ ALSACE

Vicente

Gare de Strasbourg






La Cloche à Fromage





Domaine Trimbach en Ribeauvillé


Bergheim

En casa sanos y a salvo


sábado, 1 de enero de 2011

MES COUPS DE COEUR: CHAMPAGNE


Hace tiempo que quería hablar de mis vinos preferidos. Ahora voy a aprovechar la oportunidad. Si tuviera que elegir sólo un determinado tipo de vino para beber durante mi vida ese sería Champagne, una de las pocas regiones vinícolas en el mundo que le da nombre a un estilo de vino (como también Porto, Madeira, Tokay o Jerez). Además, en Champagne podemos disfrutar de una extensa variedad de vinos, uvas, pueblos, estilos de vinificación: Blanc de blancs, Blanc de noirs, Milléssime, Pinot Noir, Chardonnay, Pinot Meunier, Grand Cru, Premier Cru, largas crianzas, con o sin barricas, con o sin dosage, pequeños productores, grandes casas de champagne, mitos, leyendas,…es decir, toda una extensa gama de productos, gustos e historias vinícolas.

Un buen Champagne presentará unas burbujas finas (cuanto más finas mejor). Tendrá, según la variedad de uva, aromas de frutos rojos, cítricos, flores blancas, especias, almendra fresca. También pueden producir notas de levadura, de brioche, de mantequilla fresca, incluso de cake. Un buen Champagne puede ser aéreo, delicado y sutil, también puede ser vinoso y estructurado, pero siempre será agradable. Poseerá cierta acidez, pero ésta no deberá ser nunca agresiva. Y sobre todo, un buen Champagne ofrecerá una gran mineralidad, equilibrio y armonía.

El Champagne me da alegría y buen humor, me seduce, agudiza mis sentidos (incluido el oído) y consigue que lo defina con bellas palabras como por ejemplo, délice, gourmandise, finesse, mousse, bulles,… en definitiva, el Champagne es un vino de magia, de magnetismo, de enamoramiento, es hipnotizador, embelesador, es……es mi vino preferido.

Como sabéis, en septiembre de 2009, durante nuestro viaje por Francia (maravilloso país), estuvimos unos días en Reims disfrutando de las vacaciones. Lo pasamos genial, paseando, visitando sus catedrales, comiendo, degustando vinos, visitando grandes y pequeñas bodegas, paseando por los viñedos de Champagne, conociendo amables e interesantes personas, cultivando amistades que perduran y recuerdos inolvidables. Un viaje que hay que realizar como mínimo una vez en la vida.

Pero hoy deseo hablar de mis Coups de Coeur de Champagne degustados en el 2010. Éstas son únicamente las botellas consumidas que me impresionaron, y no me olvido de ninguna. Vamos allá:

Con 5 coups de coeur   ♥♥♥♥♥

1.- Substance. Grand Cru Blanc de Blancs. Jacques Selosse (Avize)
Delicioso vino servido en decantador. Fino, elegante, largo, intenso, llena la boca, carbónico discretísimo, fruta tostada. Complejo, completo. Cada sorbo merece una profunda reflexión. Vino excepcional. Impuntuable. Inclasificable. Emotivo. Para el recuerdo.

2.- L´Alchimiste 06. Premier Cru. David Léclapart
(Trépail)
Maravilloso Rosé. Champagne de Pinot Noir, pero de Pinot Noir de Bourgogne.
Fresco, frambuesa, bollería de frutillos rojos. Es seductor, es un elixir. No es un Champagne rosado, es un Champagne tinto. Color precioso. Biodinámico. Puro rosé de macération. ¡Queremos más! 

3.- Blanc de Noirs G.C Vieilles Vignes Les Crayères Egly-Ouriet
(Ambonnay)
49 meses en cava, degüelle en Agosto 2009. Extraordinario. Color cobrizo, oro viejo rojizo. Finísima burbuja lenta. Fruta escarchada, confitada. También especias,  panquemao de Pascua recién hecho y anisado,  miel caramelizada. Profundo. Sensual, evocador.

4.- André Clouet Millésime 1995. Jean François Sainz Clouet
(Bouzy)
Inmenso. Vinazo. Bulles finísimas. Sé que es una blasfemia pero se podría beber incluso a morro y estaría buenísimo. Vinoso, acompaña de maravilla al foie y toda una comida, incluso un entrecotte. Pero donde mejor sabe es entre las viñas de Bouzy.

5.- Diebolt-Vallois Millésime 1999 Blanc de Blancs
(Cramant)
Espléndido. Aromas a pastelería, bollería fina, caramelo. Es sedoso, aterciopelado. Cake, adictivo. Pastel de cumpleaños.

Con 4 coups de coeur  ♥♥♥♥

6.- Grand Cru V.P. (Vieillessement Prolongé) Egly-Ouriet
(Ambonnay)
70 meses de crianza. Degüelle Mayo 09. Nariz potente, expresivo, aromático, rico, frutos secos, bollería. Degustado cenando en la Taberna Laredo de Madrid de regreso de Tokio. ¡Qué asco de vida!

7.- Le Mesnil sur Oger 1996 Grand Cru Blanc de Blancs. Pascal Doquet
Burbuja finísima, forma corona que se amplia a toda la circunferencia de la copa. En boca, espumoso y profundo, limpia. Larguísimo, muy mineral, vinoso, equilibrado. En nariz, Chardonnay aromático. 138 meses de crianza. Degüelle 7/10/08 ¡once años y medio! ¡¡Increíble!!

8.- Jacquesson Millésime 2000 (Dizy)
Oro pálido, nariz fina, elegante. En boca, con volumen, untuoso, ola de espuma, pleno, redondo, amplio, vinoso, larguísimo.

9.- Terre de Vertus Non Dosé 1er Cru Blanc de Blancs Larmendier-Bernier
Expresividad, mineralidad, pureza, sutilidad, elegancia, armonía.

10.- Rosée de Saignée Vouette et Sorbée (Buxières-sur-Arces)
Pinot Noir. Bonita corona. Destaca sobremanera su sonido, tanto en boca como acercándolo al oído. Disfrútalo en la boca, cierra los ojos y escucha.

11.- Rosé de Macération Benoît Lahaye (Bouzy)
Champagne de fresas, color precioso. Efervescente incluso en boca. Mousse cremosa al servirlo dejando paso después a una burbuja fina. Cremosidad en boca. Delicioso.

12.- Roses de Jeannes Blanc de Noirs. Cédrid Bouchard
(Celles-sur-Ource)
Fino, elegante, complejidad aromática. Explota en una sensación frutal encantadora. Fresco, sensual, delicioso.

Con 3 coups de coeur   ♥♥♥

13.- Diebolt-Vallois Prestige Blanc de Blancs (Cramant)
Nariz floral. En boca, muy cremoso, volumen, fresco, equilibrado, largo, suave.  


14.- Résonance Marie Courtin (Polisot)
Otro descubrimiento de nuestros amigos Aline y Éric de l´épicerie de Reims. 100% Pinot Noir. Con mucha espuma (bonita mousse) al servir que desaparece lentamente y da paso a una fina burbuja. Gourmandise. Delicadamente brioché y con ese toque aéreo y cautivador que hace que la botella se termine rápidamente.

15.- Les Vignes de Montgueux Blanc de Blancs, Jacques Lassaigne
Color cristalino con reflejos plateados. Flores de acacia, de  tilo. Frutas blancas. Fresco. Encantador.

16.- Rosé d´Assemblage Bérèche et Fils (Ludes)
En su vinificación utilizan una base de vino de la cosecha 2006 (Pinot Noir, Pinot Meunier, Chardonnay) a la cual se le añade un 8% de una maceración de Pinot Noir y Pinot Meunier vinificados en toneles. Cesta de frutos rojos.

17.- André Clouet Milléssime 2005 Grand Cru (Bouzy)
Salió una botella fantástica. Tendencia amielada en boca con recuerdos en nariz a miel de panal, a cera de abejas.

Esta lista de magníficos champagnes estaría incompleta si no añado algunos disfrutados en el 2009, como estos 4, todos ellos también con 4 coups de coeur:
 ♥♥♥♥

- La Closerie Les Béguines. Jérôme Prévost (Gueux)
100% Pinot Meunier. Aroma de buena intensidad, fruta blanca madura, anisados y fondo floral. Buena persistencia.

- Un jour de 1911... Grand Cru André Clouet (Bouzy)
Burbuja muy fina, corona abundante y concéntrica. Cremoso, profundo, largo, atrae, enamora. Producción anual: 1911 botellas.

- Gatinois 2002 Grand Cru (Aÿ)
Muy, muy mineral, pedernal, fresco, puro y limpio. Con carácter.

- L´Apôtre 04 Blanc de Blancs Premier Cru. David Léclapart
(Trépail)
Diferente. Distinto a todos. Champagne muy complejo y de gran pureza y personalidad. Seguiremos bebiéndolo siempre que podamos.

La mejor manera de educar el gusto es probando lo mejor de cada producto. Winston Churchill decía: “My tastes are simple, I am easily satisfied with the best" (“Mis gustos son muy simples, sólo me gusta lo mejor”). Así pues, igual que para saber cuál es el límite de un jamón hay que probar el Jamón Ibérico de Bellota, para disfrutar y juzgar los espumosos hay que conocer los Champagne. Más lejos no se ha llegado. Los demás espumosos juegan en otra liga. Y de igual modo, respecto a los vinos tintos y blancos, no me cabe la menor duda: Francia produce los mejores vinos del mundo.

FELIZ CHAMPAGNE

Vicente  

Al fondo... Bouzy




L´Alchimiste ¡Qué color!

L´ Épicerie de nuestros amigos
   
Clouet 1995, Léclapart, Vouette... Sufriendo en Reims

Observad el cuello de estas magnums

 
Diebolt-Vallois 99, Egly-Ouriet

 
Substance de Selosse y compañía