jueves, 14 de julio de 2011

VOYAGE AU COEUR DE LA BOURGOGNE



Viaje al corazón de la Bourgogne, donde todos los pueblos tienen nombre de vino. Un sueño hecho realidad, una semana en el paraíso.

La tierra del Chardonnay y del Pinot Noir comprende más de una centena de appellations, alguna con menos de 1 hectárea (La Romanée, la apellation más pequeña de Francia), Clos de Vougeot (la mayor de la Côte de Nuits) cuenta con 50 hectáreas y 84 productores. Toda España no llega al centenar de denominaciones. En Francia existen 450 AOC.

El viñedo borgoñón es un claro modelo de terroir y antiglobalización. Un mosaico herencia de la época galo-romana y de los monjes benedictinos y cistercienses, pasando por los grandes duques de la Borgoña (Philippe II, llamado Le Hardi, El Intrépido, ordenó en 1395 arrancar de Borgoña la cepa Gamay). Más tarde, tras la revolución francesa, llegaría la burguesía, y después, el derecho napoleónico (que dividía a partes iguales las tierras entre todos los herederos de la misma familia), los négociants, la filoxera a finales del XIX, y ya en el siglo XX aparecerá la figura de los viticulteurs-récoltants, es decir, los vignerons. Amor y culto al terruño transmitido a través de los siglos.

La Bourgogne vinícola se extiende de norte a sur por: Chablis, Côte de Nuits, Côte de Beaune, Côte Chalonnais y el Mâconnais.
Mucha gente, incluso parece que oficialmente así es, incluye aquí el Beaujolais. No es mi caso.


BEAUNE, LA CAPITAL VINICOLA DE BOURGOGNE

Pienso que Beaune es la base ideal para descubrir y visitar los pueblos y viñedos a lo largo de este jardín que es la Côte de Beaune y la Côte de Nuits, las 2 côtes míticas que visitamos nosotros y que forman la Côte d´Or (nombre que les viene por el color dorado de los viñedos en otoño).

Del 12 al 19 de junio estuvimos instalados cómodamente en Beaune en una muy recomendable chambre d´hôte en casa de Marie e Yves. Desayunábamos zumo de naranja recién exprimido, confiture y yogures caseros, compota, cereales y croissants recién traídos del horno. Un lujo francés.

En Beaune puedes disfrutar de numerosas tiendas de vino, restaurantes, bars à vins, pastisseries, una fabulosa fromagerie, el mercado de los sábados, de una alucinante visita a los Hospices, de la Colegiata de Notre-Dame, de la mejor librería de vinos que mis ojos han visto, y por supuesto, de tranquilos paseos por la ciudad, alrededor de ella y a través de sus viñedos.  

- Hospices de Beaune

Un lugar mágico cargado de historia (construido entre los siglos XIV y XVI), es también un domaine y además cada año, en el tercer fin de semana de noviembre, se celebra, desde 1851, la tradicional subasta de sus vinos cuyo resultado es destinado al hospital.

BEAUNE: TIENDAS DE VINOS, LIBROS Y QUESOS, RESTAURANTS Y BARS À VINS

- Denis Perret
  40, rue Carnot

Céntrica tienda donde encontrarás los vinos de 5 casas négociants-propriétaires de Beaune:
Bouchard Père & Fils, Chanson, Joseph Drouhin, Louis Latour y Louis Jadot.

- Mon Millésime
  54, rue du Faubourg Madeleine

Un especialista en viejos millésimes. Vale la pena entrar en esta tienda, aunque sólo sea para mirar las botellas, al menos así podemos ver joyas como el Vosne-Romanée Cros-Parantoux de Henri Jayer, otro Cros-Parantoux 1998 de Emmanuel Rouget o un Chambolle-Musigny Les Amoureuses 2002 de Georges Roumier, La Tâche 1996… Para soñar  despiertos.

- Magnum
  15, rue Monge

No está mal la tienda, con una buena selección de botellas, aquí encontré el Gevrey-Chambetin Clos Saint-Jacques 1er Cru de Sylvie Esmonin.
También tienen una pequeña terraza en la calle donde sirven vinos a copas, ésto en cambio, no lo recomiendo, se llena de fumadores.

- Librairie Athenaeum
  5, rue de l´Hôtel-Dieu

En el centro de Beaune. Una visita obligada para todos los apasionados a la literatura sobre el vino. Cientos de obras. La librería más importante que jamás he visto en el tema vino.    

- Fromagerie Hess
  7, Place Carnot

Una grandiosa selección de quesos. Nosotros nos llevamos algunos de la región: époisses, cîteaux… Deliciosos.

- La Part des Anges
  24 bis, rue d´Alsace

Restaurante y bar à vins. Una carta de vinos muy completa con primeras figuras y una selección de 10 ó 12 copas.
Tienen tapas pero además los platos de los distintos menús estan muy bien elaborados, entre ellos los escargots à la bourguignon, presentados en este restaurante en una versión más moderna (si te gustan los caracoles, te vas a hartar, en Borgoña los hacen en multitud de recetas).

·    Bourgogne, Mes Vieilles Vignes Blanc 2007, Vincent Girardin
·    Saint-Aubin, 1er Cru Enmonceau 2009, Domaine Larue
·    Moulin-à-Vent, Les Hautes de Rochelle 2009, Vincent Girardin
·    Bourgogne, Rouge 2009, Domaine Mongeard-Mugneret
·    Côte de Nuits Village 2007, Domaine Gachot Monot
·    Mercurey, 1er Cru 2008, Domaine Génot-Boulanger
(Los pongo todos para que os hagáis una idea de lo que tienen por copas, pero el que más me impresionó fue el Chardonnay de Larue de Saint-Aubin, graso, fruta blanca, algo amielado, me gustó mucho).

- Ma Cuisine
  Passage Saint-Hélène

Con este restaurante, ésto se pone ya serio.
La carta de vinos es simplemente demencial. Muchísimas referencias, grandes productores y grandes botellas, sólo falta que compren mejores copas para servir. El sommelier y copropietario se excusó con un: “J´ai des grands vins et des petits verres”. Ciertamente pudimos disfrutar de un espléndido Gevrey-Chambertin 2008 de Armand Rousseau, una maravillosa pinot noir, perfume floral, delicado, fino, elegante, sutil, envolvente, largo, con un retronasal de cerezas en licor, invitaba a beber. Un village de un productor extraordinario. Una delicia.

Aquí cenamos también muy bien (platos sabrosos, no perderse de postre las tartas de frutas, caseras, por supuesto). 

- Caves Madeleine
  8, rue du Faubourg Madeleine

Restaurante imprescindible. Ambiente muy agradable, una larga mesa a compartir y algunas más independientes. ¿La carta de vinos? Uno mismo puede elegir y coger entre las botellas expuestas. Yo preferí preguntarle a Lolo, el propietario, muy majo.

Empezamos, muy bien, con 2 estupendas copas:
·    Meursault, 1er Cru Genevrières 2007, A. Jobard
·    Beaune, 1er Cru Cuvée Dames Hospitalières 2008, Hospice de Beaune (elaborado por Lucien Le Moine para Lolo, Caves Madeleine).
Los 2 vinos me gustaron mucho.
  
Y continuamos con la botella elegida:
·    Volnay, 1er Cru Taillepieds 2008, Domaine Marquis d´Angerville
Esta botella acompañó perfectamente la cena. Empiezo a ver que el 2008 es una añada que me gusta y es perfectamente bebible ya (aunque podemos esperar largos años también).

La cocina también es buena en este restaurante. Probamos 2 platos típicos de la región: Jambon Persillé y Boeuf Bourguignon (un estofado con una carne que se derretía en la boca, y una salsa gustosa que se notaba cocinada lentamente).

Y gracias a la gentileza de Lolo también disfrutamos de:
·    Chambolle-Musigny 1er Cru Les Amoureuses 2007 Lucien Le Moine
(Al principio, graso en nariz, también cerezas maceradas. Profundo, denso. Envolvente en boca, largo, muy largo, para acabar con los ojos cerrados, pan de frutos rojos).

La verdad, nos gusta más beber que catar.

- Le Caveau des Arches
  10, Boulevard Perpreuil

Bonito restaurante muy recomendable, aquí nos pusimos las botas, entre los dos:

Tartare de Thon rouge aux herbes
Foie Gras Poêlé aux poires ¡Cómo me gusta el Foie!

Entrecotte Charolais Grillé, Beurre frais et Fleur de Sel
Rognon de veau Grand Mère (unos riñones sabrosísimos)

Tarte fine à la pomme chaude
Moelleux au chocolat

Y para beber:

·    Crémant Blanc, Parigot Richard
(Como aperitivo no está mal, había que probarlo, seguro que hay mejores).
·    Beaune, 1er Cru Clos des Mouches Blanc 2005, J.Drouhin
(Sólo puedo decir una cosa: espectacular)
·    Nuits-Saint-Georges 1er Cru Clos de la Maréchale 2008 J.F.Mugnier
(Desequilibrado. Sin armonía entre la acidez, los taninos y la fruta. Extraño en un productor de esta enorme categoría).

- Le Bistrot Bourguignon
  8, rue Monge

Tapas y copas de vino, también se puede comer o cenar. Comedor al fondo con una estética muy chula. Nos gustó.

·    Saint-Aubin La Princée 2009 Blanc, H. Lamy
·    Saint Aubin 2009 rouge, Larue
(Una vez más me sorprenden los vinos de este pueblo, y de estos productores).

- Bar du Square
  26, Boulevard Maréchal Foch

Lo descubrimos el último día pero vale la pena. Es como el bar de la esquina donde acuden los parroquianos del barrio. Al Bar du Square acude gente de todas las edades, algunas personas las habíamos visto durante estos días por Beaune (la chica de la pastisserie, el sommelier-propietario de algún restaurant, la chica del rent a car...).

El sitio es chulo, jovial, sociable y tienen además de embutidos, jamón y  quesos, una lista sensacional de botellas de diversas zonas de Francia y una selección de unas 10 ó 12 copas.  

·    Meursault 2008, François Mikulski
·    Bourgogne rouge 2007, Georges Roumier
(Sí, un genérico, pero de Roumier).
·    Macon Villages 2008, Héritiers de Comte Lafon
·    Volnay, 1er Cru Les Mitans 2009, B.Leroux
(Otro pueblo cuyos vinos me sorprendieron gratamente, de hecho, repetimos un par de copas).

Lo pasamos muy bien en este bar, sobre todo cuando empezó a actuar un grupo de jóvenes músicos de Paris que estaban de gira: THE ENJOYS. Una marcha alucinante, y otro descubrimiento: el maridaje de Pinot Noir y rock es perfecto.





Le Caveau des Arches

 
LES VILLAGES

En Borgoña se da una auténtica micro-parcelación. Esas pequeñas parcelas, llamadas climats o lieux-dits, tienen un nombre concreto y corresponden a unos orígenes topográficos o históricos. Así tendremos más de 1200 climats (candidatos actualmente al patrimonio mundial de la UNESCO), algunos son Grand Cru (son 33 y suponen el 1´5% de la producción), otros son Premier Cru (635 y el 10´5%), y otros Villages (el 36´5%).
Además, tendremos la categoría regional o genérica que suponen el 51´5% de la producción (éstos son los que en la botella indica Bourgogne y no el village).

Cada terroir presenta su propia personalidad. En su gran mayoría están expuestos al sol de levante. Siendo más valoradas aquellas parcelas situadas a mitad de ladera con una pendiente suave que favorezca el drenaje.
En la Côte de Nuits predominan los suelos calizos y margosos, mientras que en la Côte de Beaune son tierras calizas y arcillosas principalmente.

Los pueblos borgoñones han ido añadiendo a su nombre el de su más famoso viñedo: Montrachet a Chassagne y Puligny (en la Côte de Beaune), Chambertin a Gevrey (fue el primero, concedido en 1847 por el rey Louis-Philippe), Saint-Denis a Morey, Romanée a Vosne, y Musigny a Chambolle (en la Côte de Nuits).

Fáciles de visitar, en coche o en bicicleta (véloroute de Beaune a Santenay), y muchas veces a pie. Además el tren tiene paradas en Meursault, Beaune, Nuits-Saint-Georges, Gevrey-Chambertin y Dijon. Para haceros una idea de las distancias, de Beaune a Chassagne-Montrachet (al sur) sólo hay 14 Km, y de Beaune a Gevrey-Chambertin (al norte) 25 Km, y a Dijon 37 Km.

Desde Beaune hacia el sur (Côte de Beaune) encontraremos:

Beaune
Mundialmente conocido, en sus viñedos domina mayoritariamente el Pinot Noir, siendo uno de los más famosos el Premier Cru Clos des Mouches, tanto en tinto como en blanco.
“Clos de las Moscas”, este nombre le viene porque en este Clos existían colmenas, y las abejas eran llamadas antiguamente “moscas de miel”.

Aquí destacan los négociants-éleveurs: Louis Jadot, Joseph Drouhin…

Pommard
Vinos exclusivamente tintos. El vino preferido de Victor Hugo, y que bebían Henri IV y Louis XIV.
Nos encontraremos entre otros, con viñedos como Épenots (al norte, más sedosos y femeninos), o como Rugiens (al sur, más potentes, más viriles, rústicos).

Volnay
Vinos exclusivamente tintos. Premiers Crus como Taillepieds, Clos des Ducs, Les Mitans…Productores como Hubert de Montille, Domaine del Marquis d´Angerville, La Pousse d´Or, Michel Lafargue…
Vinos elegantes, frescos, femeninos…

En la entrada del pueblo, al estar un poco en alto, hay unas vistas panorámicas.

Y siempre dentro de la Côte de Beaune, llegamos a la que denominan Côte de Blancs, sí, al reino de la Chardonnay: Meursault, Puligny-Montrachet, Chassagne-Montrachet y Saint-Aubin.
El pinot noir ha casi desaparecido de Meursault y Puligny pero sigue siendo importante en Chassagne y Saint-Aubin.

Meursault
Meursault no tiene grands crus pero tiene, para muchos, los mejores villages al nivel de premiers crus: Les Luchets, Les Casses Têtes, Les Tillets, Les Meix Chavaux, Tessons, Narvaux…
Nombres poéticos para los premiers crus: Les Perrières, Genevrières, Les Gouttes d´Or…
Y grandes referencias: Coche-Dury, Roulot, Comtes Lafon…

Sus vinos: mantequilla, pan tostado, frutos secos y miel. Redondos, grasos.
Este pequeño pueblo nos gustó especialmente, tiene una plaza central con la iglesia de Saint Nicolas, la pharmacie, la boulangerie, el bar, el bonito ayuntamiento… Muy acogedor. 

Puligny-Montrachet
Imprescindible un paseo entre los Grands Crus: Montrachet (7´99 hectáreas), Bâtard-Montrachet, Chevalier-Montrachet, Bienvenues-Bâtard-Montrachet. Los dos primeros compartidos con el siguiente pueblo: Chassagne-Montrachet.

Pero también destacan los premiers crus: Les Pucelles, Clavoillon, Les Folatières, Les Combettes, Champ Gain…

Cuentan que en los tiempos de la Edad Media, el señor de Puligny repartió sus tierras entre sus hijos: el hijo legítimo o “chevalier” (caballero), las hijas o “pucelles” (vírgenes) y el “bâtard”.

Destacan los domaines: Anne-Claude Leflaive, Étienne Sauzet…

Flores blancas, frutas exóticas, pureza, mineralidad, finura, largos casi hasta el infinito.

Chassagne-Montrachet
Los productores: Ramonet, Vincent Dancer, Morey-Coffinet…

Aquí tenemos los grandiosos Grands Crus Criots-Bâtard-Montrachet, Bâtard-Montrachet y Montrachet; también los premiers crus Les Fairendes, La Romanée, Dent de Chien…

Vinos grasos, con cuerpo, potentes a veces, largos…

En este pueblo no encontrarás ningún bar ni cafetería. Tienen un único restaurante, eso sí, con una estrella Michelin.

Tras Chassagne, rectos llegaríamos a Santenay y hacia la derecha a Saint-Aubin.

Saint-Aubin
Ganas tenía de ver este pueblo, sobre todo después de beber un par de vinos en Beaune que me gustaron mucho y además a muy buen precio. Se trata de un pequeño pueblo modesto, aquí no hay ningún restaurante, no hablemos ya de cafeterías.

Hubert Lamy, Larue y Marc Colin, destacan muy por encima de los demás. Y entre los climats: En Remilly, Châtenière, Murgers des Dents de Chien…
Vivos, finos y elegantes.  Con los años, almendra, canela y cera de abeja.

Una vez aquí, vale la pena acercarse a Rochepot y Saint-Romain, el primero destaca por su castillo, el segundo está rodeado por montañas presentando ambos una panorámica realmente espectacular.
Saint-Romain es conocido también por la tonelería del pueblo, François Frères, proveedores de los mejores domaines de Borgoña.

Desde Beaune hacia el norte (Côte de Nuits) encontraremos:

Aloxe-Corton  (estamos todavía en la Côte de Beaune)
Dos Grands Crus, uno exclusivamente blanco, el famoso Corton-Charlemagne que fue propiedad del emperador Carlomagno y es el más elevado de los grands crus de Bourgogne, entre 280 y 330 m de altitud, y otro tinto, Corton,  el único grand cru tinto de la Côte de Beaune (también elabora blancos).

Es un paisaje espectacular, con la montaña de Corton al fondo coronada por un frondoso bosque, viñedos en sus laderas y el Château de Corton André en el pueblo.

Entre los productores, destacan: Follin-Arbelet, Bonneau du Martray (la bodega está situada en el pueblo Pernand-Vergelesses).

Nuits-Saint-Georges
Bonito nombre para un pueblo, ya estamos en la Côte de Nuits, los llamados Champs-Élysées de la Bourgogne.
En la appellation Nuits-Saint-Georges destacan los domaines: Henri Gouges, Thibault Liger-Belair, Lécheneaut, Chevillon, Faiveley… y los premiers crus Saint-Georges, Les Damodes, Les Pruliers, Clos de la Maréchale…
Nuits-Saint-Georges es uno de los municipios más grandes. Famoso también por su Hospicio donde se celebra una subasta de vinos similar a la de los Hospices de Beaune.

En julio de 1971 la Misión Apollo XV bautizó un cráter lunar de 2 Km de diámetro con el nombre de “Saint-Georges” en honor al heroico Capitán Ardant, personaje de la novela de 1869 de Jules Verne “De la Tierra a la Luna”, quien, al llegar a ver al astro en medio de la oscuridad, descorchó una botella de Nuits-Saint-Georges. En 1972 es inaugurada en Nuits-Saint-Georges la Place du Crátere Saint Georges.

Vosne-Romanée
Aquí está, el domaine de la Romanée Conti, cultivando el mito, dos monopolios, La Tâche (6 ha) y Romanée Conti (1´81 ha). Y también, otros grands crus como Échezeaux, Grands Échezeaux, Romanée-Saint-Vivant, La Grande Rue, Richebourg y La Romanée (0´85 ha, monopolio del domaine del Comte Liger-Belair). Y no nos olvidemos del famoso y mítico Premier Cru Cros-Parentoux.
Dicen que los galos que estaban largos años en las legiones romanas de César eran recompensados con una viña, que en las siguientes generaciones llamaron “Romanée”.
Por supuesto es imprescindible un paseo alrededor de estos grands crus muy cercanos al pueblo.
Sólo se elaboran vinos tintos. Otros productores: Méo-Camuzet, la familia Gros, Jean-Yves Bizot, Emmanuel Rouget (sobrino del gran Henri Jayer).

Vougeot
Un Grand Cru, Clos de Vougeot, con más de 80 productores para 50 hectáreas (el 2º propietario en extensión es la Maison Louis Jadot y cuenta con sólo 2´3 hectáreas). Y un fabuloso Château rodeado de viñas (antigua residencia de los monjes de Cîteaux, construido por éstos en el siglo XII) y donde se reúne la Confrérie des Chevaliers du Tastevin.
Uno de los paisajes que más nos impactó.

Chambolle-Musigny
Nada ostentoso, Chambolle es célebre gracias a su viñedo Grand Cru: Musigny, nombre que le viene de Musinus, propietario galo-romano en su época. También destaca el otro Grand Cru, Bonnes Mares (compartido con Morey-Saint-Denis). Sin olvidarnos del célebre Premier Cru Les Amoureuses.

Los vinos: toda la delicadeza de la pinot noir, finura, sedosidad, elegancia, seducción y sensualidad.
Y grandes estrellas: Domaine Georges Roumier, Domaine Jacques-Frédéric Mugnier, Domaine Comte Georges de Vogüé.

Todo es Pinot Noir a excepción de una pequeña parcela de Musigny de 0´66 hectáreas de Chardonnay. Su propietario, Domaine Comte Georges de Vogüé, replantó la parcela en 1992 y decidió que los vinos salgan de momento como AOC Bourgogne.

Morey-Saint-Denis
Un viñedo que cuenta con 5 grands crus y un equipo de primera línea entre los productores: Domaine Clos de Tart, Domaine des Lambrays, Arlaud, Domaine Dujac, Domaine Ponsot (uno de mis favoritos).
Vinos golosos, con fineza y potencia.

Nos gustó mucho este pueblecito, no sólo por el paisaje, también por la boulangerie de la Place Monumental (hacen unos éclairs de chocolat deliciosos y enormes, y a precio de pueblo). También me arrepiento de no haber comprado algunas botellas en Le Caveau des Vignerons, una tienda donde encuentras los vinos de todos los viticultores del pueblo a precio de los domaines. No lo hice debido al exceso de peso en el viaje de vuelta.

Gevrey-Chambertin
Pinot Noir exclusivamente. Nueve Grands Crus, entre ellos el Clos de Bèze (15 hectáreas plantadas por los monjes de la Abadía de Bèze en el año 630 y desde entonces no ha cambiado de tamaño), Griotte-Chambertin (2´7 ha), Latricières-Chambertin (unas 7 ha), Chapelle-Chambertin (5´5 ha) y por supuesto Chambertin (unas 12 ha).
También destacan los premiers crus, como Clos Saint-Jacques, Lavaux Saint-Jacques, Étournelles Saint-Jacques…

Y un equipo fuera de serie: Armand Rousseau, Mortet, Trapet, Esmonin, Denis Bachelet…

“Nada hace ver el futuro tan de color de rosa, como contemplarlo a través de una copa de Chambertin” decía Alexandre Dumas padre.

Chambertin, fue el vino favorito de Napoleón. También lo bebían Thomas Jefferson, Alexandre Dumas padre, Renoir y Monet. 

Dijon
Vale la pena visitar Dijon, capital de la Bourgogne y admirar su bello casco antiguo. Tenemos un buen recuerdo comiendo en el Café Gourmand en la impresionante plaza des Ducs de Bourgogne.

Nos faltó visitar algunos pueblos como Pernand-Vergelesses, Savigny-lès-Beaune, Monthelie, Auxey-Duresses y Santenay (en la Côte de Beaune), Marsannay y Fixin (en la Côte de Nuits). Tal vez en otra ocasión será.


Meursault

L´Hôtel de Ville


Vistas desde Montrachet


Corton

Vosne-Romanée

Entre La Romanée y Romanée Conti


Dijon

Dijon


LAS VISITAS

Sólo 5 visitas, pero, todas diferentes, todas muy interesantes. Un acierto y un gustazo.

1. Domaine Olivier Léflaive (Puligny-Montrachet)

Este domaine es un négociant que dispone también de parcelas propias. Olivier Leflaive es el primo de Anne-Claude Leflaive del mítico domaine Leflaive. Se separó del famoso domaine para iniciar su propio negocio.
Olivier y su hermano Patrick, dos caballeros, disponen también de un hotel-restaurante. Reservé para comer, tienen un menú que incluye una degustación de 10 vinos, pudiendo pedir alguno extra (comida 25 euros + 35 euros los 10 vinos). La visita a la bodega es complementaria, en este caso en grupo.

·    Bourgogne Sétilles 2009 (como aperitivo, prescindible)
·    Chassagne-Montrachet, Meursault, y Puligny-Montrachet (todos 2007) (interesante comparación)
·    Chassagne-Montrachet 1er Cru Abbaye de Morgeot 2007
·    Meursault 1er Cru Charmes 2007
·    Puligny-Montrachet 1er Cru Champ-Gain 2007
(Con los premiers crus mejoró mucho la cosa, tal vez el que más nos gustó fuera el Champ-Gain de Puligny)
·    Corton-Charlemagne Grand Cru 2006 (un bebé)
·    Pommard 2007 (rústico, suele ser típico de esta zona)
·    Volnay 1er Cru Les Mitans 2007 (nada mal estaba)
·    Bâtard-Montrachet Grand Cru 2007
(Éste es el extra que solicité, otro infanticidio).

Una degustación muy didáctica y aconsejable al poder comparar distintos villages y terroirs. Sin embargo, he de decir que no me enamoró ninguno de los vinos. Pero eso es otra cuestión.

2. Domaine Jean Trapet Père et Fils (Gevrey-Chambertin)

Domaine de 13 hectáreas. Desde 1999 el conjunto del Domaine es cultivado en biodinámica.

Este tipo de visitas me encantan. Llegamos, un vistazo a la bodega y encima de una barrica 4 fantásticos vinos esperándonos:

·    Gevrey-Chambertin Ostrea 2008
·    Gevrey-Chambertin Capita 1er Cru 2008
·    Chapelle-Chambertin Grand Cru 2008
·    Chambertin Grand Cru 2008
(Impactantes. Sin comentarios. Por supuesto no escupimos).

También probamos el riesling que elabora la esposa de Jean-Louis Trapet en Alsace:
·    Schoenenbourg 2007 Alsace Grand Cru
(Delicioso, y que recuerdos)

3. Domaine Morey-Coffinet (Chassagne-Montrachet)

La familia Morey-Coffinet dispone de 9 hectáreas (5 con Chardonnay y 4 con Pinot Noir) en 14 AOC diferentes.

Una degustación exquisita junto a Thibault Morey, en las cavas del siglo XVI, debajo de su casa, con música clásica de fondo. Un lujo.

·    Chassagne-Montrachet 2010 y 2009
·    Chassagne-Montrachet La Romanée 1er Cru 2009
·    Chassagne-Montrachet Dent de Chien 1er Cru 2009
·    Chassagne-Montrachet Morgeot-Fairendes 1er Cru 2008
(Los blancos, inconmensurables, destacando el Dent de Chien, sólo 373 botellas producidas. Una la tenemos en casa).

·    Bourgogne rouge 2009
·    Chassagne-Montrachet Clos Saint Jean 1er Cru 2009
·    Chassagne-Montrachet Morgeot 1er Cru 2009
(Los tintos, sorprendentes positivamente, con mucha fruta, más especiados los premiers crus).

4. Maison Louis Jadot (Beaune)

La Maison Louis Jadot trabaja con viñedos propios y también como négociant, controlando en total casi 200 hectáreas (en la Côte d´Or, Mâconnais y Beaujolais).

Estupenda visita atendidos muy amablemente por la representante comercial para Europa, una apasionada del vino. Una bodega impresionante y una degustación muy interesante donde aprendimos mucho. Consistió en un recorrido por la Bourgogne.

·    Chablis 2010
(Lo más parecido a la mineraridad de un Blanc de Blancs, aunque, en este caso, preferimos la Champagne) 
·    Meursault 2008
·    Puligny-Montrachet 1er Cru Les Folatières 2008
(Ésto va mejorando y mucho. Floral, mineral…)
·    Corton-Charlemagne Grand Cru 2009
(Jovencísimo, de todas formas: prohibido escupir)
·    Savigny-lès-Beaune 1er Cru Clos des Guettes 2002
(Interesante este vino de esta comuna que produce mayoritariamente tintos).
·    Beaune 1er Cru Boucherottes 2002
(Éste nos gustó mucho. Hay que comprarlo. Camille, la representante comercial que nos atendía, nos confesó después que se había comprado una caja).
·    Vosne-Romanée 1er Cru Les Beaux Monts 2006
·    Nuits-Saint-Georges 1er Cru Aux Boudots 2009 
·    Échezeaux Grand Cru 2009
(Para esperar de 5 a 9 años mínimo, pero, repito: prohibido escupir)

5. Domaine Philippe et Vincent Lécheneaut (Nuits-Saint-Georges)

Los hermanos Lécheneaut, modestos y perfeccionistas, trabajan de forma artesanal 11 hectáreas repartidas en 65 parcelas en 19 AOC. Practican una agricultura sana y exigente.

Un placer catar junto a Vincent Lécheneaut. Nos propuso una muy interesante cata comparativa: vinos de distintos villages pero de la misma añada, misma vinificación, y evidentemente mismo elaborador y misma cepa:

·    Morey-Saint-Denis, Chambolle-Musigny, Vosne-Romanée y Nuits-Saint-Georges, todos 2009.
(Los 2 primeros, más florales, más delicados, femeninos, sobre todo el Chambolle, muy seductor. Los 2 últimos, más estructurados, cassis y especias en el Nuits, fruta madura sobre un fondo especiado en el Vosne).  

Y además probamos los 2 premier cru que tiene en su pueblo (más complejos):
·    Nuits-Saint-Georges 1er Cru Les Damodes 2009
·    Nuits-Saint-Georges 1er Cru Les Pruliers 2008

Nos llevamos una botella de su cava subterránea, elegida, desempolvada y etiquetada por Vincent, una botella a la que tenemos un gran aprecio, pero que no será indultada, será bebida.

Sinceramente, y sin desmerecer las demás, estas visitas (como también la de Thibault Morey) son las que más disfruto, catando junto al vigneron sus propios vinos, en sus bodegas subterráneas, hablando de sus características, de la parcela, de la climatología, de la añada… escuchando y aprendiendo.

Y hasta aquí nuestro viaje a la Bourgogne, una bella región, mucho más bonita de lo que imaginé. Un lugar para quedarse a vivir.

Vicente

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jueves, 30 de junio de 2011

XIII.- LA CATA DE CHENIN BLANC EN REQUENA (24-06-2011)

          Hacía casi un año que no había cuatro tapones en juego. Demasiado tiempo. Tal vez once meses sin hacer una cata con la presencia de casi todos los tapones no sea mucho tiempo pero si que lo es si además se trata de reunirte con los amigos a los que más quieres.

         Dejamos el calor de Valencia cuando éste aún apretaba. El viaje fue un placentero paseo hacia la meseta. Los pámpanos de las vides aparecieron en un abrir y cerrar de ojos, inundando de verde el paisaje y de impaciencia nuestro cuerpo. Llegamos a Requena cuando la luz mejor lucía, revelando la textura de las casas y de la vieja piedra de la Iglesia de Santa María.

         La cata de chenin empezó con una cata de bobal, pero no de una bobal cualquiera sino la que había elaborado Javi por vez primera en su vida y esperemos que no la única: “La Mari, la Paqui y la Bea”. Cuando alguien tiene una pasión en su interior no la puede dejar morir, porque si lo hace abandonará parte de su alma y eso es traicionarse a sí mismo. Las pasiones no se llevan a cabo por el simple hecho de demostrar que somos capaces de hacer algo que parece imposible. La capacidad no es una pasión. Las pasiones se llevan hasta la muerte porque son la razón de nuestra vida, nuestro “life motive”. La pasión de Javi –una de sus pasiones- estaba en el interior de una botella que desbordaba tintes familiares. Javi nos llenó las copas y nos pidió que acorraláramos sin piedad a aquel líquido rojo. Quería un juicio sumarísimo sobre su obra. Por un momento, un halo de duda cruzó mi mente ¿sería capaz de ser sincero ante el vino de Javi? El halo desapareció sin dejar rastro tanto por mi condición de bocazas como por mi obligación de contribuir a la pasión de mi amigo.

Había probado aquel vino pocos días después de que hubiera sido uva, y lo había hecho con maletín, traje y corbata, en una kafkiana situación en La Portera. Un tanino verde que te dejaba la boca como una goma de borrar me hizo dudar del buen fin de la aventura. Aquello me pareció irrecuperable, sin embargo cuando el viernes me asomé al interior de la copa apenas había rastro de lo que parecía un desastre irremediable. El vino era limpio, de capa media baja, con ribetes cardenalicios que delataban su juventud. En nariz era verde como el romero, el tomillo y los pinos que rodeaban el viñedo. En boca, apenas quedaba rastro de aquel tanino insalvable y el monte bajo envolvía la cavidad bucal bajo una acidez brutal. La falta de cuerpo y su ligereza era la mayor crítica que podía realizar. El vino era sencillo y honesto, como su dueño. Desde luego, el vino es mejorable por eso espero que Javi continúe con esta pasión hasta que su vino se convierta en la pasión de otra gente.

Tras aquella orgía de sentimientos procedimos a dar inicio al ritual de nuestras catas: ¿cómo servimos? ¿quién descorcha el vino? ¿qué orden seguimos? Y un largo cúmulo de interrogantes que exasperan en silencio a mi querida esposa y servidora de vinos. La cata de chenin blanc, la gran dama según mi amigo Juan Ferrer, empieza con las habituales bromas sobre vinos ganadores y demás chorradas que nos inundan de una infantil felicidad.

Los vinos salen en sus correspondientes decantadores y a través del vidrio veo sus colores. Tres ambarinos y uno pajizo. Empezamos a imbuirnos de sensaciones visuales, en breve llegarían las nasales y gustativas y nuestras disquisiciones y elucubraciones. Mis pulsaciones aumentan y mi grado de felicidad se dispara como si fuera un niño. Hacía mucho tiempo que no sentía una alegría similar. Tal vez fuera la cata, tal vez fuera la reunión con mis amigos, o tal vez fuera su conjunción. No lo se. Pero lo que sí que se es que esa sensación quiero sentirla con mayor frecuencia.

Los vinos caen en las cuatro copas y empieza el festival:

El vino 1 (cinta blanca), era elegante y amielado; en boca casi un champagne, redondo como un albaricoque y con un deje de galleta que me impedía apartarlo de mi nariz. Primera conclusión: Demasiado goloso para ser de Savenniers. Un candidato importante al triunfo.

El vino 2 (sin cinta) era posiblemente el más elegante en nariz. Un perfume de flores blancas. En boca se muestra con una potente acidez y un deje a fruta de hueso blanco. Un buen vino pero sin gran complejidad.

El vino 3 (cinta rosa) imponía nada más mirarlo. Desprendía un aroma misterioso y licoroso: oporto, fósforo, miel, membrillo, ligeros toques de pegamento y una sutil mineralidad. Poderoso y muy complejo, en permanente evolución. Aquello era como la lámpara de Aladino: escondía un genio, sólo hacía falta esperar (no frotar).

El vino 4 (cinta de goma) era el único que vestía un amarillo pajizo. Nada más olerlo fue el primer vino que descarté en la lucha por el título. Un vino agradable pero muy sencillo, un básico, sin ninguna pretensión más que un disfrute trivial. Estaba casi seguro que era un básico de Ogereau.

Henchidos de entusiasmo nos lanzamos sin vergüenza a realizar todo tipo de comentarios. Vicente dice que el vino 4 es “Clos de Papillon 2005” y que el vino 2 es “La Calma” de Can Ràfols. ¡Vaya vacile! Mientras que los vinos 1 y 3 son dos vinazos. Coincido con esto último pero dudo que acierte con los vinos 2 y 4. Me centro los vinos 1 y 3 cierro definitivamente mi decisión.

Votemos:

El vino 3 gana con 22 puntos, seguido del vino 4 (¡?) y el vino 1, ambos con 17 puntos (queda segundo el vino 4 por haber conseguido más primeros puestos) y en último lugar, con 14 puntos, queda el vino 2.

Destapamos las botellas y … ¡¡¡¡chavales, dadme los tapones!!!!!

El vino 3 (cinta rosa) es un “Couleé de Serrant 2006” del maestro de la biodinámica: Nicolas Joly. Siete maravillosas hectáreas que plantaron los monjes cistercienses en el viñedo del Clos de la Couleé de Serrant en 1130 y que son, posiblemente, el mejor ejemplo de chenin blanc en el mundo. SIIIIIIII es mi vino. Una pasta, desde luego, pero desde que Xavipaqui eligieron el tema pensé que en la cata de chenin debía de haber uno de los grandes, y Joly es el top.

El vino 4 (cinta de goma) es un “Clos du Papillón 2005” de Domaine Baumard. ¡Qué crack Vicente! La vacilada se convierte en realidad. El vino de Xavipaqui cumple a la perfección con las características propias de los Savenniers: miel, flores blancas y mineralidad.

El vino 1 (cinta blanca) es un Domaine de Montrieux 2007, de Coteaux du Vendômois, (Emile Heredia). Biodinámico a tope. Una chenin de una zona muy particular del Loira, y apenas conocida. Vicente siempre nos sorprende con algo diferente.

El vino 2 (sin cinta) es “La Calma” de Can Ràfols. ¡El monstruo de Vicente vuelve a acertar! No habrá ganado la cata pero el tío ha sacado dos vinos, que es casi mejor que haberla ganado. La chenin española cumple a la perfección. Ha quedado última pero no ha desmerecido en nada frente al resto. No puedo más que reconocer –empedernido defensor de las variedades en su terroir- que Can Ràfols ha elaborado en España un vino que aglutina perfectamente las características de la chenin. Mucho mérito.

Estoy satisfecho. Como todas nuestras catas la de Chenin ha sido muy didáctica. Los cuatro vinos representaban perfectamente el abanico de opciones que puede desplegar esta gran dama y eso significa aprender. Sólo espero que cada uno de nosotros haya podido imbuirse de su alma y la retenga en su interior para siempre. También estoy contento por haber ganado y por la votación que he realizado. Jugaba con un Couleé de Serrant, por lo que no sólo tenía que ganar sino que además tenía la obligación de identificarlo y lo había hecho. Si hubiera fallado me habría sentido un tanto decepcionado conmigo mismo.

Nos acabamos todos los vinos con una maravillosa cena de los anfitriones. Xavipaqui nos deleitaron con humus, calamares en salsa de sobrada, pechugas escabechadas, clóchinas y un sinfín de exquisiteces que colmaron nuestro insaciable apetito. La Chenin Blanc, con su capacidad de mimetizar todo lo que le circunda, consiguió el efecto contrario y nos convirtió a todos en un poco más melosos, membrillos e incluso olemos a espino blanco.

En fin, elijo tema para la siguiente cata y tengo muy claro cual será: pinot noir. Si, ya se que repito pero tengo un motivo para ello que sólo desvelaré al final de la misma. Sólo necesito que los cinco tapones estén sobre la mesa y que Xavipaqui me presten un viñedo. Exigencias del guión. Mientras tanto disfrutaré de los conocimientos adquiridos sobre la chenin con la esperanza de que Javi siga cultivando y elaborando una pasión que el día de mañana apasione a gente tan dispar como Parker y Feiring.

Juanlu

Nota: Ya he guardado los cuatro tapones en su sitio


Resultados de la cata:

1º Clos de la Coulée de Serrant 2006, Savennières-Coulée de Serrant, Nicolas Joly (52€)
Juan Luis

2º Clos du Papillon 2005, Savennières, Domaine de Baumard (21€)
Javi / Paqui

3º Domaine de Montrieux 2007, Coteaux du Vendômois, Emile Heredia (20€)
Vicente / Mari Cruz

4º La Calma 2007, Penedés, Can Ràfols dels Caus (26€)
Guillermo / Ana


         Documentos gráficos:










martes, 31 de mayo de 2011

NUEVA YORK, LA CAPITAL DEL MUNDO


Nueva York es para mí, junto a Paris y Tokio, la ciudad que más me gusta visitar. Hace menos de un mes que regresé de allí y ya tengo ganas de volver pronto.
La ciudad es impactante, la vista de Manhattan desde Brooklyn es grandiosa y  dentro de la isla estás alzando continuamente la cabeza admirando los espectaculares rascacielos. Y por supuesto paseando y disfrutando de sus numerosos barrios, todos distintos pero todos newyorkinos: Tribeca, Soho, Greenwich y West Village, Chelsea, Meatpacking District,  Lower East Side, Gramercy, East Village, Midtown, West Side, Upper West Side y Upper East Side, Harlem, Brooklyn Heights, Williamsburg (éstos 2 últimos en Brooklyn)…Todos me gustan, todos tienen sus particularidades y estilo propio, aunque, posiblemente, Chinatown sea la excepción negativa, cada vez está más degradado y resulta menos interesante, pero los demás son todos sumamente atrayentes.

Nueva York es una ciudad en constante ebullición, el motor del mundo. Sean cuales sean tus gustos, vas a encontrar lo más puntero respecto a tu profesión o afición: música, teatros, arquitectura, museos, galerías de arte, de moda, restaurantes, wine bars, coctelerías, tiendas de los principales diseñadores, escaparates, primeras marcas, gangas, mercados, zonas de esparcimiento, bonitos parques, el fabuloso pulmón verde que es Central Park, … Todo esto y mucho más es Nueva York.
“The city that never sleeps” no es un tópico, es absolutamente real (y no únicamente por lo ruidosa que es).

En definitiva, si buscas vivir en una película rodeado de decorados reales, ésta es tu ciudad.






Y ahora, no se vayan y sigan leyendo, entramos por fin, en ese mundo que tanto nos apasiona y alegra nuestras vidas: el vino.

WINE BARS, RESTAURANTES, TIENDAS. 

Lo primero que percibe un enamorado del vino cuando visita esta ciudad es que se consume mucho vino, para que os hagáis una idea se bebe mucho más vino que cerveza. ¡Impresionante! Además, no tienen prejuicios a la hora de descubrir nuevas botellas. Encontrarás vinos míticos, orgánicos, biodinámicos y de cualquier lugar vinícola del mundo. Abundan los vinos del Loira, del Languedoc, Côtes du Rhône, e incluso del Jura, del Líbano y por supuesto, italianos, californianos, australianos, argentinos y también españoles. Y a todo esto se une la eficiencia, el buen trato y la amabilidad y profesionalidad del servicio.

Durante nuestra estancia en Nueva York, recorrimos cada uno de los sitios recomendados por mi amigo César Castro (Terroir, Santo Domingo). Aparte del vino, en todos ellos abunda la buena comida (y no sólo por los platos de carne, de primera calidad) y la buena música, cosa por otra parte muy común en casi toda la ciudad. 
No me entretengo más, ahí van una decena de lugares completamente aconsejables:

WINE BARS

- Bar Henry Bistro
  90 West Houston Street. Greenwich Village

Buen comienzo. Local muy chulo en un sótano. Parecía una coctelería y de hecho preparan estupendos cócteles, pero además tenían también una buena carta de vinos. Pedimos 2 por copas y nos abrieron las botellas sirviéndonos en decantador cada vino, en realidad la cantidad equivalía al doble. Barras y taburetes a la entrada, comedor al fondo y platos con muy buena pinta. Buena música y excelente servicio, cosa que se repetirá a lo largo de toda nuestra estancia.

Cerbaie Rosso de Montalcino 2007 y Moulin Cheverny Blanc 2009 fueron los vinos que degustamos.

- Terroir
  413 E. 12th St. (entre First Avenue y Avenue A). East Village.

Tienen también uno en Tribeca, yo fui al del East Village. Local pequeño, 2 barras de madera compartidas por los clientes y taburetes, lleno de gente, buena atención en el servicio. Ambiente ruidoso pero divertido, participativo y sociable. Muy buen rollo. Muy buena y extensa selección de vinos por copas (cerca de 60) y por supuesto también en botellas (de gran nivel). Buena música y tapas deliciosas. La verdad es que nos gustó mucho. No perderse las salchichas de cordero envueltas en hojas de salvia (Sage Leaves with Lamb Sausage), buenísimas.

¿Qué degustamos?:

·    Trousseau, Singulier, 2008, Stéphane Tissot, Arbois
Difícil de encontrar por España estos vinos del Jura, al menos con esta variedad de uva tinta.
·    Musar Jeune 2008, Château Musar, Bekka Valley, Lebanon
Los vinos de esta casa se encuentran fácilmente en Nueva York. Ya lo quisiera yo en España.
·    Le Cigar Volant 2006, Bonny Doon Vineyard, California
Sorprendente. Principalmente Syrah y Garnacha, también Cinsault y algo de Mourvèdre y Carignan. (Uno de los vinos de Randall Grahm, homenaje californiano a Chateauneuf-du-Pape. A las variedades mediterráneas también les gusta el sol de California).

- The Tangled Vine Wine Bar & Kitchen
  434 Amsterdam Av. Upper West Side.

Otro que nos gustó mucho. Creo que imprescindible. Disfruté como un gorrino. Mesas altas a compartir, con taburetes y también mesas normales. Ambiente muy agradable, se nota que todo el mundo degusta vino de forma natural y habitual.  Deliciosos platillos. Excelente carta de vinos incluyendo una buena selección de copas. Los clasifican en vinos sustainables, organics y biodynamics.

Sustainables: Minimal use of pesticides, herbicides, and chemical inputs. Natural yeasts (from the vineyard, not the laboratory) are used if possible.

Organics: No herbicides or pesticides are used. Cover crops, all natural yeasts, and minimal sulfites are the norm.

Biodynamics: It is 100% organic, relying on homeopathic treatments in the vineyard and adherence to the lunar calendar for planting, harvesting, and cellar work. Famous French vigneron Nicolas Joly describes Biodynamics as “a way of helping vines catch the climate and soil in the wine”.

Estos son los lemas del local:
“Don‘t just drink what you know; drink what you don‘t”.
“Wine without food is always a pleasure, but wine with great food is a sheer delight”.

·    Sèvre et Maine sur Lie 2009, Domaine de la Pépière (Organic).
·    Bourgogne Blanc “La Souer” 2007, Domaine de la Cadette (Organic).
·    Hautes Côtes de Beaune 2008, Domaine Marcillet (Byodinamic)
·    Givry “Cellier Aux Moines” 1er Cru 2007, Baron Thenard  (Sustainable).
·    La Rasina 2004, Brunello di Montalcino (Sustainable).
·    Château Les Tuilleries 2007, Sauternes.
(Destacaría  el dulce y los 3 tintos, especialmente el Brunello ¡una pasada!).

- The Ten Bells
  247 Broome Street. Lower East Side

El local es chulo pero sirven los vinos en copas de mala calidad. Una pena.
Degustamos Cour-Cheverny Les Sables 2008 y Cheverny Point du Jour 2009, ambos de Tessier.

- Anfora
  34 8th Avenue. West Village.

El barrio en el que está, al igual que todos, es chulísimo. El local parece un pub español, oscuro, pero con una enorme carta de vinos en botellas y una selección en copas. Ensaladas y platitos para acompañar. Es normal que realicen diversos eventos con presencia de bodegueros.

·    “Les Trios P´tits C” 2008, Loup Blanc, Languedoc (Grenache).
·    “Cellier des Gray” 2009, Adrien Berlioz, Savoie (Mondeuse).   
·    “Mon Coeur” 2009, J.L. Chave, Côtes du Rhône.
·    Château Musar 2003, Hochar Père et Fils, Bekka Valley, Lebanon.

RESTAURANTES

- Rouge Tomate
  10 East 60 th Street. Upper East Side

Bonito, cómodo y de moderno diseño este restaurante donde priman los ingredientes locales y los platos son revisados por una nutricionista. Extensísima carta de vinos y selección de copas. ¡Qué bien comimos!

·    Blanc 2009, Agnès et Réné Mosse, Anjou
·    Savagnin 2005, Stéphane Tissot, Arbois
(Este estaba pletórico).
·    Saumur-Champigny 2005, Thierry Germain
(Estupendo Cabernet Franc que acompañó perfectamente los platos principales) 

- Diner Restaurant
  85 Broadway, Williamsburg, Brooklyn

Muy interesante este diner, comida sabrosa y una selección de vinos en la que destacan algunos del importador Louis Dressner.
Tomamos un Chinon 2008 del Domaine Bernard Baudry. (Para mí, correcto y nada complejo, lo que buscaba en esta ocasión)   

- Bar Boulud
  1900 Broadway. Upper Side West.

Daniel Boulud tiene varios restaurantes en New York, también tiene un Oyster Bar y acaba de abrir una épicerie.
En este restaurante realmente se come muy bien, platos ricos y sabrosos, incluidos los postres. Selección de vinos por copas interesante. El maître francés Thomas nos atendió también muy bien.

·    Cuvée Daniel 2009 Chardonnay, Au Bon Climat
(Ya había probado durante este viaje el Pinot Noir básico de esta casa californiana, joven y agradable para mi gusto. El chardonnay me gustó más).
·    Chad Pinot Noir 2009, Carneros
(Nos gustó este Pinot Noir muy floral en nariz).
·    Cabernet Sauvignon 2006, Robert Sinskey Vandal Vineyard, Napa Valley

TIENDAS

- Chambers Street Wines
  148 Chambers Street. Tribeca

Buena tienda de vinos con una excelente selección. Me llevé el fantástico Champagne Rosé de Saigné Premier Cru de Larmendier-Bernier y algún buen libro (“Reading between the Wines” de Terry Theise).

- Crush Wine & Spirits
  153E 57th Street. Midtown East.

Otra excelente tienda donde las botellas están clasificadas según el varietal. Aquí compré “Reflections of a Wine Merchant” de Neal I. Rosenthal.





The Ten Bells

Rouge Tomate




Crush Wine & Spirits





ALGUNOS SITIOS MAS

- Astor  Wine & Spirits
  399 Lafayette St. (at East 4th St.)

Otra tienda, bastante grande, con gran variedad de botellas de todo el mundo, algunas muy interesantes. Me recordó un poco a Lavinia. Compramos:

·    Champagne Petraea XCVII-MMV Raymond Boulard
(Interesante, complejo y distinto).
·    Pinot Noir 2007, Domaine Carneros, Napa
(Nos decepcionó un poco, de todas formas, no acabó en el fregadero).
 
- Boom
  152 Spring Street. Soho.

Si estás en el Soho y decides comer en este barrio, te aconsejo este bonito restaurante donde sirven comida de estilo italiano, tienen también una carta de vinos italianos aunque no es memorable. Ah, y con numerosos eventos de música en vivo.

- Melba´s
  300 West 114th St. con Frederic Douglass BL. Harlem.

American comfort food. Comida casera sureña en Harlem. Yo me pedí los gofres al ponche de huevo con pollo frito al estilo sureño. Imprescindible el Brunch del fin de semana e imprescindible el local. Gente guapa y elegante del barrio. Numerosos eventos musicales.
El vino, aunque tienen cosas básicas y lo sirven bien, no destaca. Lo suyo aquí es probar todos los cócteles que puedas.

MIS RINCONES

- Shake Shack
  Madison Square Park

Chiringuito en pleno parque, excelente situación, buenas hamburguesas, los mejores batidos y largas colas. Tienen también vinos ( aquí tienen en todos los lados). En este caso mi rincón es el parque en sí, frente al Flatiron, pero a quien no le apetece un delicioso batido.

- Pershing Square
  90 East 42nd St. at Park Avenue, frente Central Station.

Me encanta desayunar bien temprano en esta cafetería y observar el movimiento de la calle desde ella.

Y POR SUPUESTO

- Veritas
  43 East 20th Street. Gramercy.

Excelente situación en un barrio muy pijo. Restaurante muy bonito.
Visitamos la última noche este restaurante, su Chef sommelier es Rubén, amigo de Xavi. Este restaurante nos gustó mucho, una muy buena despedida  de New York.
Rubén ha confeccionado una colosal carta de excelentes vinos, también hay una selección por copas. Wine Bar en la entrada y comedor al fondo. Nos sentamos en la barra, no pensábamos comer mucho, pero fue inevitable, pedimos 4 tapas y resultaron ser 4 platos deliciosos de enorme calidad y perfectamente elaborados, los acompañamos con algunas copas y optamos también a pedir postre, y eso que no teníamos hambre. Cenamos de maravilla.
Excelente trato por parte de Rubén, de Ros (barman amabilísimo nacido en  Jersey y hablaba español de puta madre, ¡había estudiado 3 meses en Salamanca!) y de todo el personal.
Gracias a nuestro amigo Xavi por recomendarnos acudir a este fenomenal restaurante.

·    Pinot Blanc 2008, Zind Humbrecht
·    Invetro 2008, Renieri, Toscana
·    Syrah 2008 Cuvée Christine, Donelan, Northerncoast California
·    Burgundy 2007, Tollot-Beaut, Chorey-Côte de Beaune
·    Vintage 1983, Ramos Pinto (gentileza de Rubén).
(Nos gustó el Toscano pero sobre todo este Syrah californiano con especias  sutiles y por supuesto el Pinot Blanc, delicioso. El oporto, impresionante).

Esto es todo, por ahora. Nos fuímos de Nueva York con una sonrisa plena de felicidad y un recuerdo fabuloso.

Vicente

Este Post está dedicado a César quien siempre me recomienda fantásticos vinos y como veis, los mejores sitios.


Astor Wines & Spirits
 
Boom
 



Veritas